Tuesday, December 11, 2007
009.- ABORTO
De verdad es que es raro decir esto pero estoy de acuerdo con la Iglesia Católica en cuanto a que el aborto es efectivamente un homicidio cobarde contra quien nada puede hacer para defenderse, pero ello no es sinónimo de oponerse a ciertas cosas y estar a favor de otras. Me explico.
El aborto es un crimen, de eso nadie pone duda en la mesa; distinto es que haya quienes lo justifiquen y quienes no, del mismo modo es el decir desde que momento de la gestación o concepción se puede hablar de aborto. Que valores priman sobre otros. Son esos los puntos en discusión y es a ellos a los que me quiero referir.
Son muchas las aristas que tiene el caso de un aborto; siempre hay un drama del cual uno desconoce la profundidad; sólo muy pocos casos implican una interrupción del embarazo por simple capricho. Es muy distinto, a todas luces, que una niñita bien, teniendo relaciones sexuales con su pololo quede embarazada a que una menor de 14 años quede igualmente embarazada producto de una violación por un vecino o por un pariente dentro de la casa en la que está allegada junto a otras 6 u 8 personas. Sin embargo la niña bien tiene recursos para la dichosa pastilla del día después, que puede comprar en cualquier farmacia pero la menor de población se ve privada de ella ya que no tiene dinero para comprarla y el consultorio de la municipalidad no la tiene porque la alcaldesa, usualmente de derecha y que no vive en la misma comuna es pro vida o anti pastilla. No son pocas las posibilidades que la niña bien sea hija o sobrina de la misma alcaldesa que prohíbe la pastilla. Suena a drama o peliculón venezolano pero es una realidad del día a día en muchos lugares de Chile. Finalmente todo el tema ético se reduce a un asunto de dinero, de si tienes dinero para la pastilla o para comprar una caja de anticonceptivas y tomarte la dosis equivalente de levonorgestrel.
¿Se puede condenar a una niña que no tiene recursos, que vive en un hogar pequeño, usualmente lleno de personas, que va a un liceo de mala calidad en el cual no se le enseña nada de educación sexual y que las únicas oportunidades de divertirse es en las calles con jóvenes igualmente desorientados? Yo creo que no podemos, por un mínimo de moral y de ética no podemos. ¿Tenemos derecho a obligar a una mujer que ha sido violada a sufrir las molestias del embarazo y los dolores del parto y llevar dentro suyo por nueve meses al hijo de su violador? Creo que no. Pero todas esas mujeres deberán padecerlo ya que los grupos pro vida prefieren eso a la libertad de elegir (que tanto defienden en materia económica).
Me parece fantástico que se hagan campañas próvida en un contexto en el cual las personas tengan derecho a elegir, pero cuando no se tiene ese derecho ¿de qué campaña me hablan si no hay opción y es el propio Estado, a través de su Ministerio de Salud o a través de su red de consultorios y dependencias de salud municipales las que inhiben estas soluciones?.
Por supuesto que se debe educar para la vida, que se debe fomentar el respeto a ésta y una sexualidad responsable pero no podemos tapar el sol con el dedo de nuestra ineficiencia e inoperancia como sociedad obligando a aquellos de menos preparación y menor suerte a guiarse por patrones diseñados para otras personas. Es como querer curar la desnutrición de los niños con una dieta hipocalórica mediterránea de revista de moda y tendencias. NO SIRVE. A cada quien lo que se debe.
Para las personas que están preparadas y que han recibido la educación adecuada y la crianza en un ambiente digno les podemos exigir lo que la iglesia y los grupos pro vida demandan, pero no tenemos derecho a generalizar estándares que son aún muy restringidos.
Distinto es el caso, y sin querer caer en clichés es el caso mas usual, de las niñitas que van a colegios de prestigio, de cierto apellido o contactos sociales familiares, que quedó embarazada; la familia es la que usualmente toma la decisión, ni siquiera es la niña sola. Actualmente o toman la pastilla o viajan a Argentina o Brasil para proceder con el aborto. Por supuesto que en Chile nada ha pasado y su nombre sigue intacto.
Definitivamente el doble estándar es el rasgo mas característico de este largo país.

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